DOI: https://doi.org/10.47133/respy44-26-1-1a-02  
BIBLID: 0251-2483 (2026-1), 91-126

Paraguay: Stronismo y Partido Colorado.
La cooptación del Partido Colorado y su control político-militar por parte del Ejército 1954-1956

Paraguay: Stronismo and the Colorado Party. The Co-optation of the Colorado Party and Its Political-Military Control by the Army, 1954-1956

Aníbal Orué Pozzo1
1Universidad Federal de la Integración Latinoamericana
Foz de Iguazú, Brasil.

Correspondencia: aoruepozzo@gmail.com

Articulo enviado: 26/1/2026

Articulo aceptado: 25/6/2026

Conflictos de Interés: ninguno que declarar.

Fuente de financiamiento: sin fuente de financiamiento.

·        Editor responsable: Carlos Anibal Peris. Universidad Católica Nuestra Señora de la Asunción, Asunción, Paraguay.

·        Revisor 1: José Manuel Silvero . Universidad Nacional de Asunción, Dirección General de Investigación Científica y Tecnológica. San Lorenzo, Paraguay.

·        Revisor 2: María Graciela Monte de López Moreira . Academia Paraguaya de la Historia. Asunción, Paraguay.

 

 Este es un artículo publicado en acceso abierto bajo una Licencia Creative Commons - Atribución 4.0 Internacional (CC BY 4.0).

Citación Recomendada:
Orué-Pozzo, A. (2026). Paraguay: Stronismo y Partido Colorado. La cooptación del Partido Colorado y su control político-militar por parte del Ejército 1954-1956. Estudios paraguayos, Vol.44(1), pp.91-126. https://doi.org/10.47133/respy44-26-1-1a-02   

 

 



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Resumen: Esta investigación busca estudiar y comprender el Stronismo como un Bloque Militar que asume el 8 de mayo de 1954, buscando instaurar nuevamente el esquema que se desarrolló en la sociedad paraguaya entre 1936-1947, con el control pleno de las Fuerzas Armadas del Poder Ejecutivo paraguayo. Al mismo tiempo, presenta elementos para considerar que a la inversa de aquello que normalmente se presenta como una situación que dominó la sociedad paraguaya entre 1954-1989 fue, en realidad, una estrategia de este Bloque Militar para imponerse en la sociedad nacional, controlando y dominando al Partido Colorado y no a la inversa como sus intelectuales y panegiristas lo presentaron a lo largo de los años.

Palabras clave: Paraguay, Stronismo, Dictadura militar, Partido Colorado


Abstract:
This research seeks to study and understand Stronismo as a Military Bloc that took power on 8 May 1954, aiming to reinstate the arrangement that had developed in Paraguayan society between 1936 and 1947, whereby the Armed Forces held full control of the Paraguayan Executive. At the same time, it offers evidence for considering that, contrary to what is usually presented as a situation that dominated Paraguayan society between 1954 and 1989, this was in fact a strategy of this Military Bloc to impose itself on national society, controlling and dominating the Colorado Party rather than the reverse, as the party's intellectuals and panegyrists portrayed it over the years.

Keywords: Paraguay, Stronismo, military dictatorship, Colorado Party

 

Introducción general

El presente trabajo busca estudiar, investigar y comprender el proceso de domesticación y control que la dictadura Stronista - entendida como un Bloque Militar Deformado Stronista (BMDS)[1]-, sometió al Partido Colorado desde su llegada al poder en mayo de 1954. Entiendo este hecho, como: i) un proceso simultáneo de “militarización” de esta agrupación política, Partido Colorado, buscando someter la misma a los intereses del Bloque Militar que recién asume el poder en Paraguay y, por otra, ii) el sometimiento de autoridades e instituciones del Partido Colorado a esta propuesta militar ante la ausencia de otra alternativa política al interior de la misma, y también frente a la dispersión de sus cuadros dirigenciales; no existía un consenso para una candidatura que sustituya a Federico Chaves durante la crisis política que se presenta en los primeros meses de 1954. Esta situación lleva al Bloque Militar Deformado Stronista a consolidar su control político sobre la población al “amparo” la estructura y organización de esta institución – Asociación Nacional Republicana, Partido Colorado - de la sociedad civil paraguaya. Al contrario de aquello que algunas/os investigadoras e investigadores, nacionales y extranjeros, militantes y opositores políticos al Stronismo destacaban - que el Partido Colorado había sometido a los militares a su control mediante un proceso de afiliación masiva al mismo -, el presente trabajo sostiene un punto de partida diferente: es el Bloque Militar Stronista quien, “infiltrando masivamente” a altos oficiales y otros de graduación intermedia en julio de 1955, busca someter y controlar políticamente a esta asociación política; este proceso se entiende en el contexto de la “obediencia debida” de los militares hacia su superior inmediato – es decir, el comandante en Jefe del Ejército, Alfredo Stroessner - y bajo ninguna circunstancia al superior o autoridad política, como serían los dirigentes del Partido Colorado.

A lo largo del presente material voy a estudiar y analizar la relación entre el BMDS y el Partido Colorado – en un sentido más amplio, asimismo con sus distintas tendencias y grupos en su interior – en los primeros dos años de gobierno, 1954-1956. Considero que en este período se dan los elementos principales para pensar: i) la existencia de una “estrategia política” dentro del Bloque Militar Deformado Stronista (BMDS) que busca controlar y domesticar al Partido Colorado y a su Junta de Gobierno, siendo una de sus estrategias el ingreso “masivo” de oficiales al mismo. ii) Se entiende que las distintas presiones por parte de grupos internos del Partido Colorado por eliminar a Epifanio Méndez Fleitas del gobierno – y también a otros líderes “desobedientes” -, constituyen puntos de apoyo del BMDS para eliminar al propio Partido Colorado del gobierno, pasando a constituir un gabinete estrictamente militar. Estas presiones estarían dadas por altos oficiales del primer anillo del BMDS y, en consecuencia, sumamente próximos a Stroessner: General Quintin Parini, General de División Mario Coscia Tavarozzi entonces Jefe de Estado Mayor, General Ceferino Vega Gaona, Comandante de la Armada Patiño, General de Brigada Milcíades Ramos Giménez, entonces Sub-Jefe de Estado Mayor, y otros altos mandos militares quienes solicitaron su afiliación al Partido Colorado en julio de 1955, al momento de la realización del censo partidario en la Capital, Asunción, el domingo 24 de julio; algunos miembros de este primer anillo Stronista ya se habían afiliado al Partido Colorado un tiempo antes. Es el caso de los generales: Marcial Samaniego, César Barrientos, Quintin L. Parini y Herminio Morínigo. Algunos de ellos pasan a conformar el gabinete del gobierno provisorio de Tomas Romero Pereira, antes de la elección de Stroessner a la presidencia. Esta presencia de militares en el gabinete provisorio fue motivo de tensión al momento de las negociaciones durante el golpe de mayo de 1954 entre el Bloque Militar Stronista y el sector de la Junta de Gobierno del Partido Colorado que asume dicha dirección. Finalmente, dos militares próximos a Stroessner ingresan al gabinete de Romero Pereria, y la crisis desanda.

Antecedentes históricos del Stronismo. Relación del Ejército con partidos políticos tradicionales

Entre los años 1936-1947 - a partir del 17 de febrero de 1936 -, el Bloque Militar controla la vida política en Paraguay, asumiendo un carácter anti oligárquico, contrario al Partido Liberal que poco a poco se va transformando en un Bloque que se aparta de los partidos políticos (Orué Pozzo 2024). Este espíritu de desarrollar un Ejército independiente de los vaivenes políticos tiene una “pequeña tradición” en la sociedad paraguaya. Para tratar de reconstruir el espíritu y la tradición apuntada más arriba, voy a trabajar con los desde la perspectiva de los directores de la Escuela Militar durante los años 1915-1930, años cuando gran parte de los activos participantes del Bloque Militar que se constituye entre 1936-1947 se forman y desarrollan sus actividades profesionales-militares.

Para tal efecto voy a estudiar los periodos de conducción de tres jefes militares como directores de la Escuela Militar, asimismo sus respectivas personalidades y orientaciones que primaron durante su gestión como máximos gestores en la formación de oficiales del ejército paraguayo entre los años 1915—1930. Ellos son: Manlio Schenoni Lugo, José Félix Estigarribia y Camilo Recalde.

Manlio Schenoni Lugo dirigió la Escuela Militar en tres momentos: 1905, 1916-1923 y finalmente entre 1924 y 1926. José Félix Estigarribia conduce la Escuela Militar entre 1923 y 1924, y finalmente Camilo Recalde lo hace entre los años 1926 y 1930. Es importante destacar que casi todos los altos mandos militares, oficiales del ejército que tendrán una participación importante en la sociedad paraguaya entre 1936-1947, se forman y egresan de la Escuela Militar en estos períodos bajo la dirección de uno de estos renombrados jefes militares que condujeron la formación de oficiales en la Escuela Militar.

Manlio Schenoni Lugo, su formación político-militar

Schenoni, quien sería varias veces director de la Escuela Militar, nace el 2 de mayo de 1874 en Asunción, barrio Santísima Trinidad. Su formación inicial lo hace en la Escuela Militar en Chile, de donde egresa como Teniente 2º. de Ingenieros en 1898. Permanece en este país hasta 1904, cuando a pedido del gobierno nacional, regresa al país incorporándose como Teniente 1º. en el arma de Ingenieros Militares, siendo destinado al Regimiento No. 1 de Artillería de Línea (Olmedo Alvarenga 1990). En 1904 ascendió a Mayor de Ingenieros. Al año siguiente fue nombrado Secretario General del Estado Mayor del Ejército.

En 1905 por ley de la Nación – a escasos meses de la finalización de la revolución de 1904 que pone fin a la época “colorada” iniciando la “era liberal” en Paraguay – se crea un Curso Militar bajo la dirección del entonces Mayor Manlio Schenoni Lugo, cuya misión era preparar el ingreso al Ejército de los “jóvenes que aspiran a seguir la carrera de las Armas”. Poco tiempo después, por decreto del Poder Ejecutivo son admitidos los primeros 40 alumnos, para el primer curso. En abril de 1906, egresó la primera promoción del Curso Militar: 35 oficiales. “Son entonces los primeros oficiales formados en el país”. (Olmedo Alvarenga, 1990: 31) Sin embargo, Arturo Bray (1981) cuestiona este proceso señalando que dicho Curso Militar “fue sino un curso abreviado de instrucción, que se organizó en junio de 1905 para los oficiales que se habían iniciado en la carrera en los campamentos revolucionarios de 1904” (Bray 1981: 62). Este primer intento de formación de oficiales en el país duró muy poco, solo 10 meses y fue cerrado “al influjo de los avatares de nuestra política criolla” (Olmedo Alvarenga 1990: 37).

Finalmente, en 1915 y por Ley de la Nación, se crea “una Escuela Militar donde se dará la instrucción profesional y civil necesarias a los jóvenes que desean ingresar en el Ejército en calidad de Oficiales” (Ley No. 139, 22 de junio de 1915, in Olmedo Alvarenga, 1990:37). Para ejercer la dirección de la mencionada Escuela Militar, el Poder Ejecutivo nombra al entonces Coronel Manlio Schenoni Lugo, quien también desempeñaba sus funciones como Secretario del Ministerio de Guerra y Marina (Olmedo Alvarenga 1990). En abril de 1916, mediante un decreto, el Poder Ejecutivo nombra a los primeros cadetes de dicha Escuela, entre los cuales figuran: Rafael Franco, Higinio Morínigo, Vicente Machuca, Arístides Rivas Ortellado, quienes tendrían una activa participación en la vida política y militar del país años más tarde.

Carlos R. Centurión en su trabajo sobre la Historia de la Cultura Paraguaya señala que entre los acontecimientos más importantes registrados desde 1900 hasta 1935 figura “la fundación de la Escuela Militar y de la Escuela Superior de Guerra” (Centurión, 1998: 279). Por su parte, Olmedo Alvarenga destaca la personalidad de Schenoni apuntando que

…era su mayor anhelo la formación de un auténtico ejército Nacional libre de malsanas ideas o extrañas a los intereses bien entendidos de la Patria; a cuyo efecto, desplegó todas sus energías, todos sus desvelos, toda su fe, para contribuir a la formación del Ejército Nacional. (1990:67)

Schenoni también crea, en 1917, una Revista de la Escuela Militar, bajo su dirección, cuyo objetivo era la “difusión de conocimientos entre el Cuerpo de Oficiales, mediante artículos de los Oficiales de Planta y transcripciones y traducciones resumidas de publicaciones extranjeras” (Olmedo Alvarenga, 1990: 73).

Arturo Bray, quien tuvo una formación militar en Gran Bretaña y luego de la Primera Guerra Europea regresa al país, fue un colaborador de Schenoni como oficial de Planta de la Escuela Militar entre los años 1920-1922 y posteriormente hasta los años 1930 aproximadamente. Este militar, sumamente sarcástico con sus colegas de armas, en sus memorias, describe a Schenoni de la siguiente manera:

un hombre entregado en cuerpo y alma a su profesión, así en el sentido temperamental como en el ético y psíquico del vocablo. No tenía otras preocupaciones – a diferencia de algunos de sus camaradas – ni empleaba sus horas en ajenos desvelos. Estudioso y trabajador incansable – como director de la Escuela Militar estaba en todo, desde la diana hasta el toque de retreta – su hondo sentido y anhelo fue en todo tiempo la forja de un auténtico ejército nacional, a cuyo anhelo consagró muchos años de su vida, cabe agregar que infructuosamente. (Bray, 1981: 111)

Señalaba a Schenoni como una persona para la cual no existía “dicha mayor que hacer sufrir al subordinado”, siendo un aspecto de su soberbia espiritual y sibarítica el “torturarle la vida a sus subordinados, con quehaceres tan fastidiosos como inútiles. No conocí jamás un solo rasgo noble o generoso”, concluye Bray (1981:113). Sin embargo, y a pesar de todo “se pasaba ratos agradables con don Manlio, cuando estaba de buen talante, coyuntura feliz nada frecuente” (Bray, 1981:114); por otro lado, “el método y la prudencia eran los rasgos distintivos de su mentalidad profesional” (Bray, 1981: 116). Bray destaca que Schenoni nunca se sublevó contra autoridades constituidas, siendo tal vez “el único de los jefes formados en Chile que pudo ostentar ese galardón en su foja de servicios” (Bray, 1981:116). A pesar de todo, en su trabajo Militares y Civiles (1958) reconoce la importancia de Schenoni a quien dedica su obra:

A la memoria del general Manlio Schenoni L., quien bregó, tan incansable como infructuosamente, por forjar un ejército nacional en el solar nativo. (Bray, 1958)   

Estigarribia, su formación político-militar

En su detallada Historia del Colegio Militar, Agustín Olmedo Alvarenga destaca en la breve síntesis biográfica de José Félix Estigarribia que éste nació en Caraguatay el 21 de febrero de 1888. A los 22 años, y por decreto del Poder Ejecutivo en 1910, “fue incorporado al Ejército nacional con el grado de Teniente 2º. en comisión y destinado a prestar servicio en el Batallón de Infantería No. 2.” (Olmedo Alvarenga, 1990: 87). Al año siguiente, es designado por decreto del Gobierno de Albino Jara para proseguir sus estudios en el Ejército de Chile. Como Estigarribia al momento de ser indicado para proseguir sus estudios en Chile tenía el grado de Teniente 2º., ingresa al Ejército chileno en calidad de agregado, al Regimiento “Buin” de Infantería No. 1. En 1913, prestando sus servicios en el Ejército chileno acompañó y prestó servicio al mando del Teniente Coronel Manlio Schenoni, que se encontraba cumpliendo una misión en Chile (Olmedo Alvarenga 1990). Ese mismo año, 1913, regresa al país y es destinado a prestar servicio en la I Zona Militar con asiento en Concepción, donde permaneció hasta 1918. En enero de 1923, ya con el grado de Mayor de Ejército, es nombrado director de la Escuela Militar, dirección que ejerce hasta noviembre de 1924, cuando es designado para una misión de estudios a Francia. En su remplazo, asume nuevamente la dirección de la Escuela Militara, el entonces General de Brigada Manlio Schenoni Lugo. Podemos señalar que Estigarribia, a semejanza de Camilo Recalde, quien dirige la Escuela Militar entre los años 1926 y 1930, no egresaron de una Escuela Militar; ambos fueron incorporados al Ejército nacional por decreto del Poder Ejecutivo. Estigarribia en sus Memorias, inicia comentando su formación militar a partir de 1924, cuando es enviado en misión oficial de estudios a Francia,

Conocedor de que el punto más débil de nuestro ejército era el referente al mando superior, acepté dicha misión con el propósito de estudiar las lecciones recogidas por los europeos en la Guerra Mundial, y me dirigí a Francia. (Estigarribia 1972: 24)

En 1925 ingresa al curso de la Escuela Superior de Guerra en Paris, que culmina en agosto de 1927, recibiendo su “brevet.”-diploma de Oficial de Estado Mayor (Olmedo Alvarenta 1990)

Así, a pesar de haber dirigido la Escuela Militar por dos años, Estigarribia no comenta el hecho de no haber pasado por una formación militar académica inicial, y comienza directamente sus Memorias con el viaje a Francia en diciembre de 1924 (Estigarribia 1972). Sin embargo, y a semejanza del anterior director de la Escuela Militar, Manlio Schenoni Lugo, Estigarribia también pasa por un período de formación y estudios en el Ejército chileno – continuando años más tarde sus estudios en Francia -, caracterizado por una sólida formación militar y una estricta obediencia al poder civil, tradición que se rompe en el golpe de estado de 1973 que derroca al presidente constitucional de Chile, Salvador Allende.

En este punto, y para destacar otras perspectivas, recurro nuevamente a las urticantes palabras de Bray sobre los jefes militares. Señalaba que,

Estigarribia era de una pachorra que Dior tirita: para mover un pie necesitaba pedir permiso al otro. Y regalón máximo, además: tan sólo para transportar su equipaje personal – catre de campaña, colchón, lavatorio, silla “perezosa” y otros perendengues – se necesitaban un par de carretas, en medio de la precariedad de entonces en materia de transportes. (Bray, 1981: 139)

Sin duda alguna, Bray pertenecía a otra “moderna tradición” militar, la europea, y específicamente la británica, de la cual es egresado. No oculta expresar sus mordaces comentarios sobre los entonces directores de la Escuela Militar donde el mismo sirvió como Oficial de Planta y luego como director, entre los años 1930-1933.

Camilo Recalde y su formación político-militar

Por un período de dos años, entre 1924 y 1926, el general Schenoni, asume la conducción de la Escuela Militar, cuando Estigarribia emprende su viaje de estudios a Francia, como señalé más atrás. En agosto de 1926, es nombrado director de la Escuela Militar, el entonces mayor de Artillería, Camilo Recalde.

Este militar, quien nace en Asunción el 30 de junio de 1889, en enero de 1913, “fue incorporado al Ejército Nacional con el grado de Teniente 2º. en Comisión y destinado a prestar servicio en la IV Zona Militar con asiento en la ciudad de Encarnación” (Olmedo Alvarenga, 1990:102); al igual que Estigarribia. Entre los años 1916-1923 Camilo Recalde, fue oficial de Planta durante este primer mandato de director de Schenoni de la Escuela Militar. En 1923, por decreto del Poder Ejecutivo se lo comisiones en misión de estudios en el Ejército de Chile, por el término de dos años. Finalmente, en 1925 se le confiere el grado de Mayor del Ejército en el arma de Artillería, y al año siguiente es designado director de la Escuela Militar. Recalde ejerce la conducción de la Escuela Militar hasta 1930, cuando es comisionado a Europa, específicamente a la Escuela de Guerra de Turín, Italia, en misión de estudio; asume entonces la dirección el Mayor de Infantería, Arturo Bray, hasta 1933. Recalde también coordina la formación de estudiantes universitarios y secundarios, aspirantes a oficiales de reserva, cuya instrucción se abre en 1928, luego de la movilización a raíz del incidente en el fortín Vanguardia[2] y la muerte del teniente Rojas Silva.

Este militar de formación en Gran Bretaña, cuando se refiere a entonces director de la Escuela Militar, Camilo Recalde, señala que éste fue un

…hombre de absoluta honestidad moral y profesional. Fue propulsor de no pocas obras de progreso material en el establecimiento, según se ha expresado más arriba, pero su carácter complaciente y natural bondadoso hicieron que la disciplina se relajara un tanto en la Escuela Militar… (Bray, 1981: 31)

Estos comentarios de Bray sorprenden pues expresa de alguna manera una cierta personalidad honesta y profesional a Recalde quien, en 1936, fue uno de los artífices en el derrocamiento del entonces gobierno de Eusebio Ayala, y del régimen liberal que éste defendía.

Por otro lado, observaciones del Tte. Cnel. Alfredo Galeano, quien participa activamente entre 1936- 1947 en la experiencia del Bloque Militar conformado en 1936, dan cuenta de lo siguiente,

Terminado el año lectivo y llevado por mi vocación, inicié los trámites para mi ingreso en la Escuela Militar. Entre la documentación requerida había una que en aquel entonces no llamó para nada mi atención: se trataba de la presentación de sendos certificados de no afiliación política, a pesar de no haber cumplido aún los quince años, expedidos por los partidos Colorado y Liberal, los dos únicos que funcionaban legalmente en el país.

Lo que para mí, en ese momento, constituía un simple formulismo burocrático, hoy, al revalorarlo, comprendo que en realidad se trataba del primer acto importante que me uniría, moral y materialmente, al Ejército auténticamente nacional, de sólidos fundamentos institucionales, de acuerdo con los principios orientadores impuestos por el General Manlio Schenoni, que rectamente seguirían sus sucesores, los jefes José Félix Estigarribia, Camilo Recalde y Arturo Bray.


Y, lo que es más, los nuevos miembros del Ejército Nacional egresados de esa noble institución militar, jóvenes oficiales, habrían de convertirse, en la dura prueba de guerra con Bolivia, en los elementos capaces de conducir a toda la Nación por los anchos caminos de las grandes victorias, para “Salvar a la Patria de la mutilación y la deshonra”, como lo expresara su Comandante en Jefe, el Mariscal Estigarribia. (Galeano 1990:18)

Estos comentarios del Tte. Cnel. Alfredo Galeano en relación con la presentación de certificados de “no afiliación” a organizaciones políticas, se instituye en el Decreto No. 27.782 del 20 de agosto de 1927 que modifica el Reglamento y Plan de Estudios que regía el funcionamiento de la Escuela Militar desde su creación. Este decreto, que se emite durante la dirección de Camilo Recalde, establecía entre los requisitos para el ingreso a la institución de formación castrense, en su ítem e, “No estar inscripto en los Registros de Asociaciones Políticas” (Galeano 1990: 114).

En reiteradas oportunidades el Tte. Cnel. Alfredo Galeano, quien egresa en febrero de 1931 de la Escuela Militar con el grado de Teniente 2º. en el arma de Caballería, entonces bajo la dirección de Arturo Bray – había ingresado en dicha institución en 1928, entonces bajo la conducción del Mayor Camilo Recalde – señala que estos “requisitos de ingreso” expresan el “espíritu social y político” tanto de la Escuela Militar, asimismo de sus egresados en las distintas armas: la independencia de dicha institución militar de las distintas agrupaciones políticas entonces dominantes en el escenario nacional. Según el autor – quien en el levantamiento militar de 1947 asume como miembro de la Junta Militar y Jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas Revolucionarias – la impronta de Schenoni como director de la Escuela Militar en sus orígenes (1916), fue fundamental para la formación de un ejército Nacional, es decir, una institución independiente de las distintas organizaciones políticas entonces actuantes en el país. Según el mismo, esta perspectiva fue mantenida por los sucesivos directores de la Escuela Militar: Estigarribia, Recalde y Bray, quien es el último antes del inicio de la Guerra con Bolivia. Es importante destacar que las expresiones de Galeno constituyen una perspectiva “obvia” para todos aquellos que se formaron en la Escuela Militar bajo la conducción de Schenoni, Estigarribia, Recalde y, finalmente Bray. Las mismas se consolidan durante los años de la guerra con Bolivia y, tienen su desarrollo a lo largo de los once años en el Bloque Militar que se constituye en 1936 y que controla políticamente el país; hasta su debacle o crisis final en enero de 1947, cuando Morínigo, juntamente con dos comandantes miliares de extracción colorada, consiguen imponer un nuevo modelo político militar en el país.

Por su parte, Higinio Morínigo señala, alrededor de veinte años después de su egreso de la Escuela Militar – egresa en 1919, perteneciendo a la segunda promoción – en un “manifiesto al pueblo” difundido por radio cuando asume el ministerio del Interior durante el gobierno Félix Paiva (1937-1939), ya con el grado de Coronel,

No pertenezco a partido político alguno, ni a grupos determinados. No tengo compromisos, ni ataduras de ninguna clase, pero sí, pertenezco a una gloriosa Institución: el Ejército Nacional; a él debo acatamiento y lealtad. (Ocampos Caballero, 1953: 52)

Estas observaciones de Morínigo ilustran, de alguna manera, el espíritu de la época que señalaba Galeano más atrás, en el sentido de la constitución de un Ejército Nacional, en la perspectiva de Schenoni, Estigarribia y Recalde, directores de la Escuela Militar entre 1915-1930, cuando una gran parte de los protagonistas en la década de los ’40 y ’50 se forman profesionalmente. Es decir, un ejército nacional alejado o distante de los partidos políticos.

De esta manera, desde 1915 hasta 1930, tres militares con características muy similares pasaron por la dirección de la Escuela Militar. De esta forma, puedo citar algunos elementos que caracterizaron a estos conductores:

1.      Todos ellos pasaron por una formación militar en el Ejército de Chile. La tradición en términos de formación militar de este grupo social-militar chileno era la de propender una rígida formación militar, alineada a otra no menos importante de obediencia al poder civil el país; tradición que se rompe en 1973, cuando este ejército “institucionalista”, quiebra el orden constitucional derrocando a un presidente constitucional, Salvador Allende, e introduciendo una época de terribles represiones y asesinatos.

2.      Estigarribia y Recalde sirvieron en la revolución de 1922, bajo el mando de Manlio Schenoni, en defensa del orden constitucional, contra la insurrección al poder constitucional del entonces jefe militar, Coronel Adolfo Chirife, también formado en el Ejército chileno.

3.      Si bien ninguno de los nombrados – salvo Manlio Schenoni -, pasaron por una formación inicial de Escuela Militar, todos ellos fueron adiestrados y compartieron experiencia y tradición de estudios en el Ejército chileno.

De esta manera es posible señalar que aquellos “altos mandos militares y comandantes de unidades” que de alguna forma controlaron y dominaron políticamente el país entre los años 1936-1947 inclusive, egresaron de una Escuela Militar en los años ’20 que poseía las características de sus jefes y conductores apuntadas más arriba. Stroessner, cabeza del nuevo Bloque Militar post enfrentamiento al interior del Ejército en 1947, es parte de esta tradición: ingresa, en marzo de 1929, como cadete a la Escuela Militar, siendo entonces el director el Mayor Camilo Recalde. (Frutos Nuffamer, 1969; Ministerio de Hacienda, 1974). Inclusive en el momento de quiebre del Bloque Militar “original”, en enero de 1947, Stroessner apoya a sus camaradas que exigían la salida del Partido Colorado del Gabinete de Higinio Morínigo, posibilitando la formación de un Gabinete Militar que convoque a una Asamblea Nacional Constituyente en breve. Esta fue la “tradición” de los egresados de la Escuela Militar bajo la conducción de Manlio Schenoni Lugo, José Félix Estigarribia y Camilo Recalde. Es decir, la Escuela Militar entre los años 1915-1930.

Uno de los principales actores militares en la década de los años ’50, y en los primeros años del gobierno militar de Stroessner es el Coronel Sixto Duré Franco quien fuera comandante de la entonces poderosa Primera División de Caballería, DC1, entre 1956 y 1961. Este jefe militar, expresa en varios pasajes de sus memorias, La revolución de 1947 y otros recuerdos (1987) el espíritu del tiempo que se desarrollaba en la Escuela Militar, de la cual egresa en 1943 cual es la estricta formación militar y prescindencia de una participación político-partidaria por parte de oficiales del ejército nacional; son los años de “gloria” del Bloque Militar, cuando los mismos se regían por los mandamientos de 1936, y expresaban su oposición a los partidos políticos tradicionales.

Lo apuntado más arriba es para caracterizar, a partir de la figura y de la conducción de sus jefes, encarado por los directores de la Escuela Militar entre los años 1915-1930:

i)                 el énfasis en la formación político-militar de los altos oficiales y mandos de grandes unidades entre los años 1915-1947, con un período “inicial” de 1915-1930 – cuando se forman y egresan de esta institución una gran parte de quienes tendrían la conducción política-militar del país entre los años 1936-1947. Estos años están marcados por una “condición de origen” para el ingreso a la Escuela Militar, cual es el no estar afiliado a una agrupación política. Es claramente el período que los primeros directores de la Escuela Militar entre 1915-1930 - asimismo sus egresados -, expresan y refuerzan, cuando se refieren a la formación de un Ejército Nacional. Este “espíritu” se expresa claramente en el Acta Plebiscitaria o Proclama del Ejército Libertador del 17 de febrero, y el Decreto Plebiscitario del 19 de febrero de 1936 (Orué Pozzo 2024)

ii)               Un segundo momento, que comprende el período 1947-1954 que, entiendo, también tiene dos cortes; a. El primero, corresponde al período inmediato a la finalización del enfrentamiento militar de 1947. Ante el quiebre y resquebrajamiento de esta institución y de la bancarrota del Bloque Militar que controló el país entre 1936-1947, el Partido Colorado emerge como el grupo político que busca controlar – y lo obtiene - gran parte de las instituciones de la sociedad civil, inclusive el ejército. b. El segundo, desde el nombramiento como comandante en jefe del Ejército en 1951, y la recomposición de un nuevo Bloque Militar ya con Stroessner como cabeza visible, reconstruyendo inclusive sus objetivos y encarando la nueva realidad que implica la presencia ostensiva de una agrupación política, el Partido Colorado, buscando controlar diversas esferas de la vida nacional, inclusive a las fuerzas armadas. A partir de ese momento, se desarrolla una “tensión permanente” entre el ejército, a través del nuevo Bloque Militar en ascenso – reconstruido luego de la debacle de 1947 – con la dirección política de la Asociación Nacional Republicana, Partido Colorado. El primero buscando retomar algunos ejes del Bloque Militar que se constituye en 1936; el segundo buscando dar continuidad al control político partidario del Ejército, que se instala en los años post enfrentamiento militar de 1947. Lo que sigue entonces, es el desarrollo o puesta en escena de este nuevo escenario político en el país: la relación entre el Bloque Militar Deformado Stronista, y el Partido Colorado.

A continuación, voy a presentar cómo y de qué manera este conflicto se “resuelve” por parte del nuevo Bloque Militar emergente, asimismo las características de estos primeros años de tensiones y destrabes político-militares en el país. Al mismo tiempo, intentaré presentar cómo y de qué manera, desde esta asociación política, se dan los pasos de manera que la forma de resolución del conflicto encarada por el Stronismo sea benéfica para esta agrupación de la sociedad civil.

El golpe de 1954 y el giro estratégico del Bloque Stronista en la cooptación del Partido Colorado

En las páginas anteriores, he tratado de presentar cómo y de qué manera se instala el conflicto en el país entre, por un lado, el ejército que sale dividido del enfrentamiento militar de 1947 y, por el otro, los partidos políticos, principalmente el Partido Colorado.

Las bases políticas e ideológicas que sustentaban la formación del Ejército Nacional – ideal de Schenoni, Estigarribia, Recalde – se quiebran el 13 de enero de 1947 cuando Morínigo da un golpe contra el sector mayoritario del Ejército, y conserva al Partido Colorado en el Gabinete. Lo que sigue inmediatamente a esta crisis de enero, es un enfrentamiento entre sectores militares que buscan restituir o regresar a las bases creadas en 1936, y avanzar con un Ejército Nacional, y otro sector que busca preservar a un determinado partido político – el Partido Colorado – controlando el ejército y las distintas instituciones de la sociedad civil paraguaya.

Resolución de la crisis del chavismo y el golpe de 1954

El golpe militar de 1954 se da luego de algunos años buscando la recomposición y reconstitución del antiguo Bloque Militar que se construye en Paraguay desde febrero de 1936, cuando el Ejército toma el poder político e inicia un proceso de reforma. Obviamente la realidad cambió totalmente. El Ejercito, que sale muy debilitado del enfrentamiento militar de 1947 se recompone poco a poco con cuadros de oficiales egresados de la Escuela Militar, pero también con la incorporación de oficiales de la reserva – asociados al Partido Colorado siendo que varios de ellos habían participado en la experiencia de la Guerra del Chaco contra Bolivia – quienes ingresan a apoyar al Gobierno de Higinio Morínigo en el enfrentamiento que se da al interior del Ejército entre marzo y agosto de 1947. Con la victoria del sector minoritario de las Fuerzas Armadas, el Partido Colorado se fortalece y, desde entonces, controla políticamente los diferentes gobiernos que surgen post conflicto de 1947 (Orué Pozzo 2024).

 De esta manera, entre 1947 y 1954, esta organización política controla los distintos gobiernos, asimismo el entonces debilitado “Ejército Nacional”. Son los años de “gloria” del Partido Colorado. Durante este período, consiguen controlar y dominar el amplio espectro político sea desde el Poder Ejecutivo, asimismo al interior del Ejercito. Poco a poco esto comienza a dar un giro. En 1951, Alfredo Stroessner es nombrado Comandante del Ejército por el entonces presidente Federico Chaves (1949-1954) y, con ello, se inicia de manera más efectiva, la reconstrucción del Bloque Militar que se quiebra el 13 de enero de 1947 (Orué Pozzo 2024).

Es en este contexto que el nuevo Bloque Militar Deformado Stronista, que poco a poco se va conformando al interior del ejército, decide en mayo de 1954 que ha llegado, finalmente, el momento de asumir el poder político. El gobierno Federico Chaves está en franca decadencia y no consigue salir del atolladero social y político; el partido de Gobierno Partido Colorado no encuentra un líder de consenso para sustituir a Chaves. De esta forma, un sector minoritario – aunque políticamente importante – de la Junta de Gobierno se vuelca a una salida de “consenso” proponiendo al entonces Comandante en Jefe del Ejército, Alfredo Stroessner, como una salida negociada a la crisis. Sin embargo, desde el Ejercito, este momento ya se venía gestando. De esta manera, entre el 4 al 8 de mayo de 1954, ambas instituciones, la militar con el grupo de Stroessner a la cabeza, y el partidario con Tomás Romero Pereira, Epifanio Méndez Fleitas, Pastor Filártiga, Guillermo Enciso Velloso como principales referentes, inician las negociaciones tendientes a acuerdos inmediatos. Esta negociación dura varios días y, entre otros temas, la misma gira en torno a la presencia de un número de militares en el futuro gabinete provisorio de Tomás Romero Pereira, quien sería el indicado para asumir un gobierno de transición que, en poco tiempo llamaría a elecciones generales y posibilitaría la elección de Stroessner como presidente de la república. El grupo Stronista presionaba por cuatro militares en el Gabinete provisorio. Finalmente, se llega al acuerdo de tres militares y las tensiones culminan el 8 de mayo con un consenso militar-político; lo que se inicia el 4 de mayo culmina el 8 de mayo de 1954, con un nuevo acuerdo que proyecta nuevamente al Bloque Militar Stronista como eje político, recuperando la presencia del Ejército en la vida política nacional luego de varios años de “ostracismo” o presencia difuminada y controlada por un partido político.

El Bloque Militar Deformado Stronista, conformado por jefes y oficiales que conocen poco o nada de la vida y de la “gestión político-partidaria”, entiende que, para conseguir un apoyo político y consenso en términos de sociedad nacional, necesitan de un brazo político o, en todo caso, de una agrupación de la sociedad civil, el Partido Colorado en este caso. De esta manera, se da el acuerdo y las negociaciones con el Partido Colorado. Esta organización y su dirección ya en franca hegemonía en la sociedad nacional, en poco tiempo – mayo y junio de 1954 - termina eliminando toda oposición a Stroessner en su interior, controlando distintos organismos internos como seccionales, y otras instancias partidarias, que posibilitan la elección de Stroessner como candidato a presidente en 1954 (Méndez Fleitas 1965). Sin duda alguna, este proceso de “construcción del consenso” en torno a Stroessner que se desarrolla al interior del Partido Colorado, viene de la mano de distintas acciones arbitrarias y violentas inclusive contra quienes no aceptan esta orientación. Son varias semanas de intensa negociación, acciones e imposiciones verticales de la nueva Junta de Gobierno, para llegar a la aprobación de Stroessner como candidato oficial de la ANR, sustituyendo a Federico Chaves. En realidad, quien sustituye a Chaves en la presidencia, es Tomás Romero Pereira – entonces presidente de la ANR -, quien constituye un gobierno provisorio que convoca a elecciones generales para elegir al sustituto de Chaves. Este procedimiento forma parte del “pacto” militar-político para llevar a Stroessner a la presidencia, revestido de un manto legalista en torno a elecciones; el 11 de julio de 1954, Stroessner es electo presidente, en elecciones que tienen un único candidato. Con la “tradición” que viene desde 1947 que implica el control político de diversas esferas de la sociedad nacional por parte de la ANR, es obvio que esta agrupación política buscaría controlar y dominar el poder Ejecutivo, ahora ya bajo la conducción de Stroessner.

El giro estratégico y sus proyecciones

El grupo militar que conforma el primer anillo del Stronismo, son casi todos ellos egresados de la Escuela Militar, en el modelo de Schenoni, Estigarribia y Recalde, como apunté más arriba. Sin embargo, es también importante entender que post enfrentamiento militar de 1947 – y con un ejército dividido y quebrado -, el ejército de Morínigo, incorpora oficiales de la reserva como parte de reconstrucción de este durante los meses de marzo-agosto del ’47, todos ellos pertenecientes al Partido Colorado. Como es este el ejército que termina venciendo el conflicto militar, los incorporados durante la contienda son “oficialmente” incorporados al ejército, como parte de la estructura de este. Es interesante observar ciertas “tensiones” al interior del ejército moriniguista durante el conflicto militar de 1947, entre aquellos que tienen una carrera profesional, egresados de la Escuela Militar, y quienes son de la reserva (Dure Franco 1987). En 1954, todos los “altos jefes y oficiales” con la máxima jerarquía dentro del Ejército y la Marina, que conforman el círculo Stronista, son egresados de la Escuela Militar. De esta manera, es posible observar un punto de tensión entre el grupo de militares que conforma el equipo dirigente del Bloque Militar Stronista – que no tienen una práctica asociada a una agrupación política, es decir, desconocen los tejes y manejes del mismo – y el grupo dirigente que asume la conducción de la Junta de Gobierno del Partido Colorado, durante el conflicto de mayo de 1954. Pero, por otro lado, también existe otro punto de tensión al interior de propio ejército, que de alguna manera expresa o refleja el primero, entre los jefes y oficiales profesionales, egresados de la Escuela Militar, y los oficiales de la reserva, incorporado contingencialmente al ejército.

¿Cómo y de qué manera ser resuelve esta situación, sea al interior de las Fuerzas Armadas, sea al interior del Partido Colorado? Este es el giro estratégico que el Bloque Militar Stronista lo da en 1955, y termina reconfigurando las relaciones políticas entre ambos estamentos, el militar y la Asociación Nacional Republicana.


 

Donde todo comienza…o todo continua

Voy a tratar de acompañar este giro estratégico comentado más arriba.

El jueves 5 de mayo de 1955, el diario Patria, órgano oficial de la Asociación Nacional Republicana-Partido Colorado, publica en tapa el discurso de Alfredo Stroessner – dado el día anterior, 4 de mayo - en un homenaje ofrecido por las Fuerzas Armadas en el salón de actos del Gran Cuartel General donde el entonces Jefe del Estado Mayor, General Mario Coscia T., en representación de las Fuerzas Armadas ofrece un almuerzo al presidente de la República por el aniversario de la gesta de mayo de 1954. En dicha oportunidad, Stroessner señala:

Las Fuerzas Armadas de la Nación se pusieron de pie en la primera semana de mayo de 1954, teniendo como causa la defensa de la seguridad interior, puesta en peligro por los mismos encargados de mantenerla como base de la felicidad de nuestro pueblo…Al aceptar hoy esta demostración, que si bien no me cabe considerarla como un homenaje a mi persona, y sí como un acto en que celebramos los ideales patrióticos a cuyo servicio hemos puesto una voluntad común, reitero una vez más ante los camaradas y nuestra bandera, de nuestro juramente, que pondré toda la potencia de mi espíritu para honrar en nombre de las Fuerzas Armadas y de la ciudadanía paraguaya, la altísima dignidad que ejerzo, con la plena noción del deber ante el pasado, el presente y el porvenir de nuestra patria. (Patria, 5 de mayo, 1955. Tapa)[3]

Es importante apuntar que, en este discurso, al año del golpe de estado y posterior elección de Stroessner a la presidencia, éste es sumamente cauto al expresar que las “Fuerzas Armadas se pusieron de pie en la primera semana de mayo de 1954”, y que va a “honrar en nombre de las Fuerzas Armadas y de la ciudadanía paraguaya” – no menciona al Partido Colorado – la representación concedida como presidente de la república.

Sin embargo, y para “aclarar” esta situación, en la misma edición del 5 de mayo, y a modo de Editorial, en tapa, este medio publica, con el título de “Hace un año…”, lo siguiente:

Hace un año que el Partido Colorado, en acción solidaria con las Fuerzas Armadas de la Nación, dio un oportuno golpe de timón al proceso político, transitoriamente desviado de la ruta de sus saludables propósitos de redención y dignificación nacional.

Hace un año que el hombre que actualmente rige los destinos del país, desde el más alto y delicado sitial de la República, ofreció a la ciudadanía el ejemplo edificante de que la condición de miembro de la familia castrense es perfectamente compatible con la vivencia de esclarecidas virtudes cívicas y el más acendrado sentimiento republicano. Ese hombre es el general don Alfredo Stroessner, a quien los hechos del 4 al 8 de mayo asignaron un papel central que implicó la suma de las responsabilidades en la solución de la crisis planteada. Tal circunstancia brindó al General Stroessner la posibilidad de testimoniar en enjundia de sus concepciones políticas y la clara visión de los arbitrios a los que hay que echar mano en los trances difíciles y delicados por las que suelen atravesar las situaciones propias de un proceso revolucionario. Fue así que el actual Mandatario de la Nación, frente al derrumbe de un régimen, tomó el camino conveniente, fue leal en sus convicciones íntimas, estuvo a la altura de sus antecedentes de ciudadano conscientemente civilista, al propugnar la única solución que podría ser estable y fecunda, cual es la estructuración del nuevo régimen sobre la base del orden civil, conforme las normas jurídicas y principios democráticos.  (Patria, 5 de mayo de 1955, Tapa)

Es interesante señalar el primer párrafo del texto que remite a una acción “solidaria” del Partido Colorado con las Fuerzas Armadas el golpe de mayo de 1954. Es decir, el texto busca dar protagonismo a la asociación política que emprende una “acción solidaria con las Fuerzas Armadas de la Nación”.  Al mismo tiempo el texto constata que el golpe se “extiende” por cuatro días, del 4 al 8 de mayo, algo aparentemente inusual para un golpe militar que se soluciona, generalmente, en pocas horas. Orienta a sus lectores a un entendimiento que el mismo fue algo coordinado o una “acción solidaria” – no se explica en que consiste este término, pero deja claro que la conducción pertenece a la ANR; diferentemente de lo expresado por Stroessner en su discurso, citado más arriba, que no menciona a dicha agrupación política. Sin duda alguna, el medio oficial del Partido Colorado busca establecer relaciones estrechas entre las Fuerzas Armadas y la organización política, como entre Stroessner militar, y Stroessner como miembro o afiliado a la ANR. Es en este sentido que señala la perfecta compatibilidad del entonces comandante en jefe, entre “la familia castrense” (es decir, el ejército) y las “virtudes cívicas” y el “acendrado sentimiento republicano”, es decir, la pertenencia a una organización política como es el Partido Colorado.  En estas líneas podríamos entrever ya un cambio en términos de las relaciones entre las Fuerzas Armadas y Partidos Políticos, según la tradición que acompaña al ejército desde la perspectiva de la Escuela Militar entre los años 1915-1930, y más adelante. Es decir, los años post enfrentamiento militar de 1947, ya comienzan a calar hondo en la conformación de un nuevo espíritu y “condición de ingreso” a las Fuerzas Armadas.

Por su parte, este énfasis de la narrativa del diario Patria, es decir, aquel que centra y orienta al gobierno de Stroessner como un gobierno del Partido Colorado y no de las Fuerzas Armadas, será la orientación a seguir por parte del órgano oficial de esta agrupación política en los próximos años. El texto continúa señalando

La actitud magnifica de las Instituciones Armadas en general, y la de su Comandante en Jefe en especial, en aquel momento crucial de la vida del país, es una de aquellas que se pueden consignar con caracteres de oro en los anales de nuestro glorioso ejército. Así lo reconoció públicamente el propio Presidente de nuestra Asociación Política, Arq. Tomas don Romero Pereira, en ocasión de asumir la Presidencia Provisional de la República ante la H. Cámara de Representantes reunida, al destacar su optimismo y su fe en el imperio de las Instituciones y la democracia, frente a la conducta de nuestras Fuerzas Armadas. Así lo comprendió la ciudadanía de toda la República, especialmente la que forma fila detrás de la bandera impoluta del Coloradismo, ante cuya consciencia adquirió perfiles relevantes la figura del General Stroessner, a tal punto de imponerse su nombre en el corazón de todos los colorados, como sinónimo de fe y confianza de la realización de los caros ideales del Partido. Y como lógica consecuencia del clamoroso deseo del pueblo, las urnas paraguayas, en los últimos comicios nacionales, señalaron al General Stroessner el sitial a que llegó para ejercer el mandato que retiene con dignidad y con toda la legitimidad que fluye de su base jurídica y de su grandioso respaldo popular. (Patria, 5 de mayo de 1955, Tapa)

Como apuntaba más arriba, la relación Bloque Militar Stronista x Partido Colorado-Sector Minoritario de la Junta de Gobierno de ese momento, fue desde el inicio sumamente tensa: la discusión acerca del número de militares en el gabinete provisorio de Romero Pereira fue el eje del conflicto; finalmente se consensua en tres.

Cuatro días después de esta publicación, Patria publica en tapa otra nota similar con el Título: “1954 – 8 de mayo – 1955”. En la misma se expresa que,

Queda para siempre incorporado a los fastos memorables de nuestras fiestas cívicas, el 8 de mayo de 1954, festejado con alborozo por la ciudadanía colorada de toda la República. Así lo ha resuelto la Honorable Junta de la Asociación Nacional Republicana, dando justiciera interpretación al hondo anhelo del pueblo adicto a su divisa gloriosa. (Patria, 8 de mayo de 1955, Tapa)

Imponer el nombre de Stroessner en el corazón de todos los colorados como expresa el medio más arriba, las fiestas cívicas del 8 de mayo de 1954 festejado con alborozo por la ciudadanía colorado de toda la República, hoy sabemos que son narrativas que imponen un determinado entendimiento, y expresan una realidad sumamente tensa en su momento. Las primeras semanas post golpe del 4-8 de mayo, fueron días sumamente tensos al interior del Partido Colorado. La Junta minoritaria encabezada por Tomás Romero Pereira, emprende una persecución y un disciplinamiento violento en varios casos, en distintos espacios de organización de la ANR como seccionales, departamentos, etc., en todos los niveles de manera que la militancia acepte a Stroessner como candidato de consenso, ante la ausencia de un nombre propio. De alguna manera, este proceso puede ser observado en el material que Méndez Fleitas (1965) publica ya en el exilio, Diagnosis Paraguaya, en el cual describe cómo y de qué manera se fue imponiendo la figura de Stroessner como “consenso” al interior de esta agrupación política. Es decir, la narrativa es esa: se busca imponer el nombre de Stroessner como candidato de consenso, y al mismo tiempo se imputa este nombre como “consensuado” en las distintas instancias partidarias – seccionales, organismos de la Junta de Gobierno, y otras instancias partidarias-, situación que, poco a poco, se va forzando, ante oposiciones iniciales. De esta forma, “frente al derrumbe de un régimen” se “tomó el camino conveniente”, y se estructura un “nuevo régimen” – el Stronista – sobre la base del “orden civil”. Se trata de encubrir o alejar del imaginario la presencia militar, transformando el golpe en un giro de timón “civil”: esta sería la narrativa que, desde el Partido Colorado se construye desde mayo de 1954.

Un ejemplo claro de esta narrativa es un suelto publicado en tapa en el mismo medio, el 5 de mayo, que se titula,

La gesta reivindicadora del 4 al 8 de mayo. Se está cumpliendo un año de aquella memorable gesta en el historial político de la Asociación Nacional Republicana. Las jornadas reivindicadoras del 4 al 8 de mayo, cuando una vez más el aguerrido espíritu democrático del pueblo colorado se alzó sobre las posturas falsas y anarquizantes, para plantar su bandera democrática y principista. (Patria, 5 de mayo de 1955, Tapa)

Esta narrativa simplemente elimina al Ejército, e introduce al Partido Colorado como el gran gestor e impulsor del golpe del 4 al 8 de mayo que, no lo dicen, derrocó a la misma institución Asociación Nacional Republicana, encabezada por el líder del ala denominada democrática del mismo, Federico Chaves.

Finalmente, se concreta el giro

Un mes después del primer aniversario del “golpe de timón” o del “derrumbe de un régimen”, según el medio de comunicación oficial de la ANR, Patria, este periódico anuncia que la organización política va a organizar un Censo Partidario en la ciudad de Asunción. En efecto, el día 2 de julio de 1955, Patria publica en tapa la Resolución No. 7 de la Junta de Gobierno del Partido Colorado, “Por la cual se fija el día 24 de julio para la realización del Censo Partidario de la Capital”. Considero que la realización de este censo partidario, y lo que el mismo implicó para el país, constituye el punto del giro político en la estrategia del Bloque Militar Deformado Stronista. Es en ese momento que se redefine el golpe de mayo de 1954.

El censo partidario y el ingreso “masivo” de oficiales y altos mandos militares al Partido Colorado

El domingo 24 de julio, se realiza el primer censo partidario del Partido Colorado en Asunción. Ese mismo día, Patria, diario oficial de la Junta de Gobierno del Partido Colorado inserta en tapa una foto de Stroessner siendo censado. El titulo dice, “El primer ciudadano de la república es el primer colorado censado”. A continuación, el epígrafe expresa lo siguiente,

La nota gráfica registra un instante grato para el Primer Magistrado de la Nación, Gral. don Alfredo Stroessner, momento en que se presta, sonriente y complacido, como colorado, a los requerimientos de uno de los Censistas de la Junta de Gobierno de la Asociación Nacional Republicana. El General Stroessner es uno de los primeros que respondieron al llamado del censo partidario. (Patria, 24 de julio de 1955, Tapa)

Es importante observar cómo y de qué manera el órgano oficial del Partido Colorado construye la figura de Stroessner como la del “primer ciudadano”, “primer colorado censado”. Este encuadre se volverá constante y permanente a lo largo de los años – destacando que también es el que porta la ficha de afiliación No. 1, cuando en realidad está muy lejos de esto - de manera a desarrollar la idea y consenso al interior de la propia agrupación política que “es uno de los nuestros”. Es el imaginario creado y desarrollado desde el Partido Colorado.

El martes 26 de julio, bajo el título de “Completo éxito alcanzó el censo partidario en la capital”, Patria informa acerca de la realización de dicha actividad en Asunción.

El domingo se llevó a cabo el censo partidario en toda la jurisdicción de la capital cumpliéndose así la Operación No. 2 “Censo”, ordenada por la Honorable Junta de Gobierno del Partido. En las distintas seccionales capitalinas la tarea se cumplió con agilidad, corrección y disciplina destacándose la magnífica colaboración que los empadronadores encontraron en todos y cada uno de los afiliados…Una vez que la Secretaria General de Coordinación verifique las planillas respectivas y presente su informe a la Honorable Junta de Gobierno, la alta autoridad partidaria dará a conocer las cifras que señalarán de forma inequívoca la fuerza partidaria de la capital. (Patria, 26 de julio de 1955, Tapa)

El mismo día, y también en tapa, este medio inserta la siguiente información, “La ratificación de una militancia”, cuyo texto es el que sigue,

Una nota simpática y magnifica constituyó la actitud de los Jefes y Oficiales de nuestras Fuerzas Armadas que encabezadas por el Jefe de Estado Mayor General, General de Div. don Mario Coscia Tavarozzi y por el Sub-Jefe del Estado Mayor, General de Brigada don Milcíades Ramos Giménez, en forma espontánea solicitaron su afiliación al Partido Colorado. Un total aproximado de 400 Jefes y Oficiales de nuestras Fuerzas Armadas que han venido prestando su apoyo y simpatías a la Asociación Nacional Republicana, han solicitado su incorporación definitiva a las filas del partido.

Estos distinguidos militares, que desde hace tiempo han venido actuando en las filas de nuestro Partido, con esta actitud no han hecho sino confirmar una vez más su vertical posición de integrantes de nuestra poderosa nucleación política. (Patria, 26 de julio de 1955, Tapa)

Sin duda alguna, este hecho tiene una gran importancia política al interior del entonces partido “de gobierno”, y obviamente también en las Fuerzas Armadas. El ingreso masivo de más de 400 altos jefes y oficiales del ejército no es poca cosa en un momento sumamente singular de la historia política nacional. Este hecho es sistemáticamente “festejado” por esta agrupación política y destacado por su órgano oficial, que se encarga de construir un camino de entendimiento de este proceso, que no es necesariamente aquel que efectivamente se estaba desarrollando al interior de ambas instituciones, sea del Partido Colorado, como el de las Fuerzas Armadas, y más específicamente del Bloque Militar Stronista. Sistemáticamente, desde el propio Partido se destaca que esto jefes y oficiales “desde hace tiempo han venido actuando en las filas de nuestro partido”. Esta afirmación, sin duda alguna, está dirigida a la militancia al interior del propio Partido Colorado, que un año antes pasó por un período de arbitrarias exclusiones y separaciones de activistas y dirigentes que, inicialmente, se oponían al nombre de Stroessner como candidato oficial del Partido Colorado a la presidencia de la República. Después de haber “construido” el consenso en el seno de la Junta de Gobierno, ésta se dedicó a eliminar todo vestigio de oposición a este pacto con el Bloque Militar Stronista al interior de la Asociación Nacional Republicana. En consecuencia, era sumamente importante para la dirigencia rescatar que estos militares no eran “advenedizos”, habían apoyado al partido mucho tiempo antes. Es un discurso para la militancia interna partidaria, asimismo para construir el imaginario que se desarrolló posteriormente en torno a Stroessner como el “primer afiliado” y su entorno, el Bloque Militar, como colorados de larga data.

El miércoles 27 de julio, nuevamente el Partido Colorado se encarga de celebrar y orientar a sus afiliados la importancia de este hecho, asimismo su significado político. Bajo el título de “Bienvenidos”, el órgano oficial de esta agrupación política destaca esta situación,

En nuestra edición de ayer, dimos a conocer un hecho de extraordinaria importancia. Un evento feliz que inunda el espíritu de una satisfacción, cuya intensidad es difícil de traducir por rebasar el alcance conceptual de la palabra. Nos referimos a la trascendental determinación de un considerable grupo de Jefes y Oficiales de las gloriosas Fuerzas Armadas de la Nación, quienes han resuelto dirigirse a la Junta de Gobierno, solicitando incorporarse a nuestra poderosa Asociación política en carácter de afiliados a la misma.

Encabezan el selectísimo grupo de militares amigos, el Jefe y Sub-Jefe del Estado Mayor General del Ejército, Gral. de Div. don Mario Coscia Tavarozzi, y el General de Brigada don Milcíades Ramos Giménez, respectivamente.

Nadie puede negar que los ilustres miembros del Ejército Nacional que han resuelto legalizar su situación partidaria, son amigos leales, consecuentes y útiles de la causa del Coloradismo. Hace rato que vienen brindando al Partido el valioso aporte de una colaboración sincera, sin entrelineas, compartiendo con toda la ciudadanía partidaria, las penas y los halagos de esta lucha que ha de culminar con la conquista de un orden forjado conforme a las patrióticas inquietudes que establecen la indestructible identificación entre el Coloradismo y las instituciones castrenses de la patria.

Entendemos que la Junta de Gobierno del Partido, al considerar en la sesión que habrá de ser histórica, la solicitud que venimos comentando y que nos llena de orgullo y satisfacción, tendrá muy presente la circunstancia más arriba anotada. La ecuanimidad de los hombres que integran el organismo rector del Partido, el criterio sano y justiciero que enaltece a la autoridad máxima del coloradismo, y afirma la eficiencia de su acción conductora, hace de que sea innecesario que nosotros formulemos la indicación consignada en el párrafo precedente, pues estamos seguros que así como indicamos se obrará.

Ilustres compañeros de causa, PATRIA, el vocero de vuestro partido, bajo la impresión de la más pura e intensa satisfacción, les da bienvenida. (Patria, 27 de julio de 1955, Tapa)

Esta bienvenida oficial del Partido Colorado – a través de su órgano oficial – nos permite entender y visualizar la importancia del hecho para esta agrupación política. En todo momento se destaca que “estos amigos” son militantes de larga data que hoy “legalizan” su situación con este procedimiento de incorporarse a la agrupación política; de alguna manera hace un buen tiempo venían colaborando con la ANR. Esta es la idea que está construida en los diferentes materiales publicados por este periódico. El hecho de ahora asumir su adscripción partidaria, nada más es que una situación “obvia”, pues son compañeros de viaje de largos años.

En sesiones de la Junta de Gobierno previas a la aprobación del ingreso de estos militares al Partido Colorado, se destaca reiteradamente que, en palabras de Tomás Romero Pereira, “la fecha de afiliación no significa que empiezan a ser colorados desde la firma de la solicitud sino que es la ratificación de una militancia activa en las filas del Partido Colorado”. (Patria, 4 de agosto de 1955, Tapa) De igual manera se refieren altos dirigentes partidarios, miembros de la Junta de Gobierno, entre ellos Percio Da Silva y Epifanio Méndez Fleitas. Para este último, y en apoyo a las palabras de Romero Pereira, “lo que vale es la conducta”. El texto del periódico continua

El señor Méndez hizo una breve reseña del proceso político de 1946 a esta parte y explicó que en este proceso quedó perfectamente deslindada la posición de los miembros de las Fuerzas Armadas. Por entonces los militares tenían prohibido afiliarse y si algunos lo hicieron, lo hicieron a pesar de la ley. (Patria, 4 de mayo de 1955. Tapa)

Es decir, la dirección del entonces Partido Colorado tenía muy claro que un proceso de afiliación “masiva” de altos jefes y oficiales del Ejércitos, estaba prohibido por la “condición de origen” se ingreso a la Escuela Militar y luego su continuación dentro de la misma institución. Esta situación se explicita y aparece de manera más clara, en la sesión de la Junta de Gobierno que aprueba oficialmente el ingreso de estos oficiales y jefes del Ejército nacional a la asociación política. En sesión del miércoles 3 de agosto, esta dirección partidaria decide conformar una comisión integrada por H. Sánchez Quell, L. Martínez Militos y Augusto Saldívar de manera a estudiar “las solicitudes de afiliación de numerosos JJ. y OO. de las Fuerzas Armadas” (Patria, 4 de mayo de 1955. Tapa). Se agenda una próxima reunión para tratar exclusivamente este tema.

Finalmente, en sesión extraordinaria de la Junta de Gobierno del Partido Colorado de fecha 10 de agosto de 1955, se aprueba el ingreso de los militares. Patria, vocero oficial de la Junta de Gobierno del Partido Colorado, da cuenta al día siguiente, de este hecho: “En memorable sesión la Junta de Gobierno aceptó la incorporación de varios miembros de las FF. AA”. La información señala que por,

Secretaria se dio lectura a una extensa lista de los mismos y, a medida que iban nombrándoseles, los asistentes aplaudían de forma entusiasta. Así fueron citados aproximadamente quinientos miembros de las Fuerzas Armadas quienes habían solicitado su incorporación efectiva en las filas del coloradismo. (Patria, 11 de agosto de 1955, Tapa)

Seguidamente se publican las palabras del entonces presidente de la Junta de Gobierno, Tomás Romero Pereira, y a continuación las de Epifanio Méndez Fleitas, ambos reforzando la construcción imaginaria de que es el Partido Colorado quien está gobernando y dirigiendo el país, con el “apoyo” de las Fuerzas Armadas. Romero Pereira nuevamente destaca en esta ocasión, que la incorporación de miembros de las Fuerzas Armadas al partido, nada más implica que la legalización de una incorporación efectiva de militares de las Fuerzas Armadas. Señala que, los jefes y oficiales que solicitaron su incorporación a la asociación política,

Muchos de ellos son colorados de vieja data, que habían dejado de suscribir la solicitud de afiliación, nada más. Pero la actuación de colorado de muchos de estos Jefes y Oficiales es demasiado conocida por todos los colorados. No hay ninguna duda, como digo, de que este acontecimiento es trascendental. (Patria, 11 de agosto de 1955, Tapa)

Sin duda alguna, es posible que muchos de ellos provengan de familias de tradición colorada. Pero también todos ellos presentaron su certificado de no afiliación a una organización política para ingreso a la Escuela Militar, según decreto aprobado en tiempos del entonces director, Camilo Recalda, y que hasta ese momento no había sido cambiado; y la “tradición” al interior de esta institución era la de independencia de partidos políticos.

En dicha sesión de la Junta de Gobierno, según texto de órgano oficial del Partido Colorado, Romero Pereira continúa, introduciendo aspectos de la revolución de 1904, cuando el Partido Colorado es apartado del poder, y el ejército “colorado” que lo apoya es disuelto posteriormente. Intenta hacer una analogía entre el Ejército antes de la revolución de 1904, y aquel que se estructura posterior a la misma. Haciendo una comparación en ese momento, apunta,

Este Ejército colorado actual, este Ejército en que se afilian Generales de División, Generales de Brigada, más de 40 coroneles de todas las armas, Jefes y Oficiales de Marina, es la reivindicación de aquellos hombres humildes que tuvieron que irse a sus casas y que muchos de ellos, llenos de pesar, no pudieron sobrevivir esa ignominia, y que, como el coronel Cáceres se hicieron volar la tapa de los sesos! (Patria, 11 de agosto de 1955)


 

Posteriormente, Epifanio Méndez Fleitas hace uso de la palabra para señalar que,

Nunca se ha producido un caso igual en el Partido Colorado ni en ningún otro partido refiriéndose a la incorporación en masa de los miembros de las Fuerzas Armadas. Señaló que el país necesita de un Ejército comprometido con el Gobierno y la política partidaria para conducir a la nación hacia sus grandes destinos.

En una serena exposición destacó que la vertical posición del actual ejército nacional en el proceso político y agregó que “en momentos de grave crisis el ejército acató la disposición de la Junta de Gobierno”. (Patria, 11 de agosto de 1955. Tapa)

Es importante destacar dos aspectos en todo este procedimiento de ingreso “masivo” de altos jefes y oficiales del Ejército al Partido Colorado en julio de 1955:

i)                 Es imposible que este procedimiento de afiliación partidaria pase desapercibido para el Bloque Militar Stronista, sus principales sostenedores y, también para el propio comandante en Jefe, Alfredo Stroessner. En consecuencia, podemos considerar que es desde estos altos mandos que se da la orientación de dar este paso. Y, como sus superiores lo orientan de esta manera, “masivamente” los jefes y oficiales dan el paso concreto e ingresan al Partido Colorado. No es una imposición o una seducción por parte de esta agrupación política que lleva a concretar este acto. Las autoridades del Partido Colorado no tienen ninguna injerencia, en el sentido de mando militar, al interior del Ejército. Es una orientación que el primer anillo del Bloque Militar Stronista da a sus integrantes, ente la posibilidad que los mismos sean “domesticados” o “controlados” por la dirección de este partido. En este sentido, esta decisión, es un giro político del Bloque Stronista de manera a evitar que la agrupación colorada controle al Ejército buscando, al contrario, presionar y evitar de esta manera que los mismos sean absorbidos por la ANR; en el fondo, el golpe del Bloque Stronista es para retomar – con sus debidos cuidados y diferencias en función al nuevo contexto – aquel inicial de 1936, que se quiebra en enero de 1947.  

ii)               La conducción de la Junta de Gobierno sabe que esta afiliación masiva va contra el ordenamiento militar. Sus dirigentes lo expresan claramente en varias sesiones de dicho órgano partidario. Pero, aun así, aparentemente se “complacen” y terminan elogiando esta “valiente actitud” de una parte de los jefes y oficiales del ejército, más de 500 según los registros partidarios. Este es también el giro interno partidario. Con esta narrativa de bienvenida, de elogios y consideraciones de mérito a esta acción, buscan opacar una posible vía de control militar por parte del Bloque Stronista. Es decir, retoman y continúan la narrativa de que es el Partido Colorado quien controla políticamente la situación y el gobierno; no es el Ejército, pues este está “integrado” a la institución, a la ANR.

Finalmente, es importante destacar que los generales Herminio Morínigo, Marcial Samaniego, Quintín Parini y César Barrientos eran miembros de la Junta de Gobierno del Partido Colorado, al momento de aprobar el ingreso masivo de oficiales el día 10 de agosto de 1955. Habían ingresado a esta instancia partidaria, como parte del pacto de la entonces minoritaria Junta de Gobierno y el Boque Militar Stronista entre los días 4 y 8 de mayo; posteriormente la convención partidaria, los incluye como miembros de esta instancia de dirección política.

Observamos de esta manera que la narrativa que por años fue producida por intelectuales y panegiristas del Partido Colorado, y repetido igualmente de forma reiterada por intelectuales, activistas, investigadores e investigadoras nacionales y del exterior es, no se sustenta. En realidad, este ingreso masivo de oficiales fue una estrategia del Bloque Militar Stronista que, de esta manera evita ser controlado por este partido político, y desarrolla una estrategia a la inversa. Es decir, el Bloque Militar Stronista es quien domesticó y controló al Partido Colorado. Obviamente, el tiempo fue también, poco a poco, minando, oxidando, y diluyendo estas propuestas iniciales, finalizando con una unión de intereses por parte de ambos grupos, llegando inclusive, en varios momentos, a sostener esta “alianza estratégica”. En los primeros años del Stronismo, y en varios momentos, sectores próximos y del primer anillo del Bloque Stronista reclamaban eliminar al Partido Colorado e impulsar un gabinete estrictamente militar (Orué Pozzo 2024). Para llegar a este entendimiento, el Ejercito Nacional pasó por varios momentos contingenciales que, poco a poco, lo llevaron a esta propuesta.

La construcción imaginaria del Ejército y del Partido Colorado en torno a estas relaciones

A lo largo de las páginas anteriores, he tratado de presentar y demostrar que los “años de gloria” del Partido Colorado (1947-1954), dan un giro desde el golpe del 4-8 de mayo de 1954, cuando el Bloque Militar Deformado Stronista asume el control político-militar del país, negociando con un sector minoritario de la Junta de Gobierno del Partido Colorado. A partir de ese momento, es el Bloque Stronista el que controla políticamente el Poder Ejecutivo, asumiendo el control y la domesticación de la ANR. Esta domesticación y control del aparato del Partido Colorado se da en varios momentos entre los años 1954-1960 con la estrecha participación de sectores internos del propio partido, quienes dan sustentación a este proceso.

Durante años, “intelectuales orgánicos” del Partido Colorado construyeron una perspectiva sustentada en que el Gobierno de Alfredo Stroessner, es el Gobierno del Partido Colorado, cuando en realidad el Gobierno de Alfredo Stroessner fue inicialmente el Gobierno del Bloque Militar Stronista que contó con el apoyo de esta agrupación política. En materiales anteriores he tratado de demostrar cómo y de qué manera estos panegiristas construyeron este imaginario (Orué Pozzo, 2024). Sin embargo, es también necesario entender que el propio Bloque Stronista se va difuminando y degenerando a lo largo de los años. Y la narrativa desarrollada desde el interior del Partido Colorado no implicaba amenazas al poder político real existente.

El Bloque Stronista se hizo del ñembotaby[4] de estas propuestas que lo relegaban a un segundo plano, pues sabía que el poder real estaba con ellos; el Partido Colorado se sentía cómodo con esta situación de subalternidad que le permitía administrar espacios de la burocracia estatal paraguaya. Una relación que se quiebra en 1989, cuando un sector del propio Ejército, decide romper el pacto instalado, y trazar nuevos rumbos para el país.

Referencias

Bray, A. (1958). Militares y civiles. Aconcagua.

Bray, A. (1981). Armas y letras (memorias) (Tomo I). Napa.

Centurión, C. R. (1998). Historia de la cultura paraguaya (Tomo IV). El Lector.

Duré Franco, S. (1987). La revolución de 1947 y otros recuerdos. Editorial Histórica.

Estigarribia, J. F. (1972). Memorias del mariscal Estigarribia. Ministerio de Hacienda, Imprenta Nacional.

Frutos Nuffamer, C. A. (1969). Alfredo Stroessner: una luz en la noche. En R. Monte Domecq, Un decenio de progreso. Comuneros.

Galeano, A. (1990). Recuerdos y reflexiones de un soldado. Criterio Ediciones; RP Ediciones.

Méndez Fleitas, E. (1965). Diagnosis paraguaya. Prometeo.

Ministerio de Hacienda. (1974). Veinte años de labor de un gobierno patriota y progresista. Imprenta Nacional.

Ocampos Caballero, A. (1983). Testimonios de un presidente: entrevista al Gral. Higinio Morínigo. El Lector.

Olmedo Alvarenga, A. (1990). Historia del Colegio Militar "Mariscal Francisco Solano López", 1915-1985. Imprenta Militar.

Orué Pozzo, A. (2024). Estudios sobre el stronismo en el Paraguay. Arandurã.

Stroessner, A. (1979). Mensajes y discursos (Vol. I). Presidencia de la República, Secretaría de Informaciones y Cultura.

Periódico

Patria. (1955, mayo-septiembre). Asunción, Paraguay.

 

 

 

Sobre el autor:

Aníbal Orué Pozzo: Comunicador y docente universitario. Autor de varios libros sobre la historia del periodismo en Paraguay, entre los cuales, Periodismo en Paraguay (2007), Periodismo y Nación, lanzado últimamente. Miembro de varias sociedades científicas internacionales en el área de la Comunicación. Fue Profesor Visitante en la Universidad de Hoftra, asimismo en la Universidad de New York y en la New School for Social Research University, todas en Estados Unidos.

 



[1] En 1936 se constituye un Bloque Militar que instaura el dominio y control sobre el Ejército y el poder político en Paraguay. Este Bloque Militar se diluye el 13 de enero de 1947, cuando un sector minoritario del mismo decide dar continuidad, en el Gabinete de Morínigo, a la representación del Partido Colorado. De esta manera, se inicia un conflicto armado que lleva al enfrentamiento a sectores del Ejército paraguayo. El Ejército sale de este enfrentamiento, una vez terminado el mismo con la victoria del sector minoritario, totalmente resquebrajado, y comienza una reconstitución de sus cuadros y mandos militares. En 1951, bajo la presidencia de Federico Chaves, el entonces General Alfredo Stroessner es nombrado Comandante en Jefe del Ejército. Se inicia la construcción de un nuevo bloque militar, al cual denomino Bloque Militar Deformado, en el sentido que, si bien retoma la idea de reconstruir el Bloque Militar que se inicia en febrero de 1936 y que se quiebra en enero de 1947, lo hace sobre bases bien diferente: abandona su proyección reformista y se sustenta en oficiales de reserva simpatizantes del Partido Colorado que, durante el conflicto de 1947, ante la debilidad del sector que apoya a Morínigo, ingresan a los mandos militares en las Fuerzas Armadas. Originalmente el Bloque Militar que gobierno el país desde 1936, estuvo conformado por oficiales egresados de la Escuela Militar. En este sentido el que nuevo Bloque Militar es “Deformado” en relación con el de 1936.

 

[2] En febrero de 1927 se produce un enfrentamiento entre una patrulla paraguayas comandadas por el Teniente Rojas Silva, y soldados bolivianos que termina con la muerte de este; el militar muerto era hijo de un expresidente de la República. Al año siguiente, el entonces Mayor Rafael Franco emprende una ofensiva recuperando el fortín Vanguardia, entonces bajo ocupación boliviana. Estos fueron incidentes previos al inicio de la Guerra del Chaco entre estos países, que se da entre 1932-1935, en el Chaco paraguayo.

[3] Este discurso de Stroessner también puede ser encontrado in extenso en, Stroessner (1979) Mensajes y Discursos 1954-1959, Vol I.

[4] En guaraní, desentendido.